En Alicún de las Torres la acequia del Toril autoconstruye su particular acueducto natural.
Las aguas termales han creado ecosistemas verdes alrededor de formaciones rocosas generadas por el paso de la acequia durante milenios. El entorno de la acequia está considerado como uno de los espacios naturales de mayor interés geológico, vegetal y faunístico de la provincia de Granada.
La precipitación del carbonato cálcico que contienen las aguas de la acequia, mezclándose con restos vegetales, han construido paredes de rocas blandas, que han dado lugar a las formaciones llamadas travertinos. Así se han levantado las 3 plataformas (alta, media y baja) que conforman este espacio natural.
Un numeroso grupo de socios del club nos pateamos el entorno del Balneario de Alicún en una salida matinal de escaso recorrido, pero intensa. La ruta no era para menos: subida al Cerro de la Mina, ver los petroglifos y el pasadizo del que se extraía la pintura (ocre); la "Raja": lugar de despeño donde quiebra la falla que divide el cerro; la Acequia del Toril y sus cascadas; los 8 ó 10 dolmenes... y, finalmente, el pueblo de Gorafe con el Centro de Interpretación del Megalitismo.
Igual hay que volver en primavera y verlo más despacio. No es para menos.
Las aguas termales han creado ecosistemas verdes alrededor de formaciones rocosas generadas por el paso de la acequia durante milenios. El entorno de la acequia está considerado como uno de los espacios naturales de mayor interés geológico, vegetal y faunístico de la provincia de Granada.
La precipitación del carbonato cálcico que contienen las aguas de la acequia, mezclándose con restos vegetales, han construido paredes de rocas blandas, que han dado lugar a las formaciones llamadas travertinos. Así se han levantado las 3 plataformas (alta, media y baja) que conforman este espacio natural.
Un numeroso grupo de socios del club nos pateamos el entorno del Balneario de Alicún en una salida matinal de escaso recorrido, pero intensa. La ruta no era para menos: subida al Cerro de la Mina, ver los petroglifos y el pasadizo del que se extraía la pintura (ocre); la "Raja": lugar de despeño donde quiebra la falla que divide el cerro; la Acequia del Toril y sus cascadas; los 8 ó 10 dolmenes... y, finalmente, el pueblo de Gorafe con el Centro de Interpretación del Megalitismo.
Igual hay que volver en primavera y verlo más despacio. No es para menos.
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