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Por la Sierra de Alhama, Tejeda y Almijara: subimos el Lucero

Hay picos de media montaña a los que les tienes ganas. Y cuando son casi perfectos y estás cansado de verlos en la lejanía, lo que quieres es hacerlos tuyos cuanto antes. Le pasa al Trevenque, a la Sagra y, como no, al Lucero.


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Grupo del Club de Montaña Barranco Alcázar delante de El Lucero

Ayer, Fco. J. Laprida "Bolo", integró esta cima en un recorrido muy bien trazado que intentaba hacer asequible el ascenso atacándolo por la zona oeste, por la umbría. Pero el calor y la hora de comienzo de la ruta –eran las 9,30 cuando empezábamos a andar por la pista de Puente Cambril– nos jugaron una mala pasada y, a las 13,30, a la altura del Collado Cacines, todavía nos quedaban 400 m. de desnivel en los tres kilómetros que faltaban a la cumbre.

En el Mirador de Frigiliana

Desde el Puerto de Frigiliana -hermoso lugar donde los haya- nos habíamos pateado un largo corredor entre pinos resineros y, siempre con el Raspón de los Moriscos a nuestra izquierda, habíamos alcanzado el Mirador del Agua con vistas espectaculares sobre las cimas del Salto del Caballo y Piedra Sillada.
Desde este mirador se puede subir a la cresta del Raspón por su vertiente oriental (N.E.), siendo esta la variante más difícil ya que va recorriendo las antecimas que hay hasta el Lucero. El trayecto cuenta con abundantes espolones rocosos en los que se hacen necesarias las trepadas. Afortunadamente nadie nos dijo de subir por ahí y, comodamente, le dimos la vuelta al Raspón caminando hacia su parte occidental, por la umbría (lo de "umbría"es un decir).


Quitarse el sombrero, en esta ruta, por la paciencia y generosidad que demostró -en el Collado Cacines- la parte del grupo que se quedó esperando a los que iban a intentar el ascenso. Nadie esperaba esa subida, casi alpina, que se nos hizo larguísima a todos...

Cuando nos separamos, el camino continuaba subiendo y atravesaba el Barranco de Axales hasta terminar en otro collado: el de La Perdiz o de Pradollano. Desde aquí se veía la cima con una vereda zigzagueante entre rocas que asustaba. Antes teníamos que pasar por un tremendo barranco, casi vertical, que separaba el Lucero de El Lucerillo. En este lugar, llamado "Colaero de Los Mosquitos" nos encontramos con parte del destacamento almeriense del club que bajaban despues de haber hecho la vertiente N.E.

Se dice que, en la navidad de 1948, los entonces supervivientes del Maquis descendieron por este barranco huyendo del ataque de la Guardia civil

El sendero que sube entre rocas hasta la cumbre del Lucero, aún no siendo estrecho, pasa por zonas expuestas... a mí todavía me tiemblan las piernas.





Además, este soberbio -y distinto- pico de la Sierra de Almijara –del que cuentan que debe su nombre a que, cada amanecer, el lucero del alba (Venus) lo hace justo encima de su cumbre– guarda en la cima los restos de un puesto de vigilancia de la Guardia Civil. Fue construido en la postguerra para el control de los maquis que tenían sus campamentos entre las piedras de la sierra. Los cronistas lo cuentan así:

    "El 27 de julio de 1947 el destacamento de la Venta de López sufrió una emboscada del maquis en las inmediaciones del Puerto de Cómpeta, cerca de Fuente Barrera, resultando muerto uno de los guardias civiles.
    El 6 de diciembre de 1948 tuvo lugar el enfrentamiento de Cerro Lucero (descrito en el libro "Causa Perdida" de Juan Morente Jiménez). Los guerrilleros tenían previsto reunirse en la Venta de Panaderos para intercambiar dinero, armamento e información. Gracias a un chivatazo la guardia civil preparó un concienzudo plan de ataque sorpresa. El enfrentamiento fue uno de los mas importantes, principalmente por el gran número de contendientes, cerca de un centenar de maquis y aproximadamente el mismo número de guardias civiles. Duró todo el día, pero cuando cayó la noche los guerrilleros, muy conocedores de la zona, se escabulleron escalando el barranco hacia el Coladero de los Mosquitos y alcanzando Puerto Llano, dispersándose camino de la Sierra de Loja.
    Al parecer hubo un descuido ya que cerraron todas las vías de escape menos la salida a Puerto Llano. Este fracaso fue decisivo a la hora de acordar la construcción de un puesto de vigilancia en la cumbre del Cerro Lucero.
    Se comenzó a construir en enero de 1949 y se acabó en junio del mismo año. El destacamento de Cerro Lucero contaba con seis guardias civiles al mando de un cabo que se iban permutando cada quince días con otro grupo similar. El sendero que se recorre por su parte oeste fue construido para el transporte de los materiales. A finales de 1952 la sierra quedó libre de guerrilleros y el destacamento del Cerro Lucero regresó a los cuarteles de los pueblos."

La vuelta, por el Cerro de la Cuesta Parda, fue mucho más rápida que la ida. Nos esperaba un picnic bien ganado -a las 5 de la tarde- con el que casi se nos hace de noche.

La próxima vez por la cara N.E. 😜😜😜

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