Empezando por el Lavadero de la Puerta del Sol y terminando en el Aljibe del Peso de la Harina, la ruta no perdió interés en ningún momento. Volvimos a admirar la Placeta de Carvajales, los Miradores de San Cristobal y San Nicolás, la Plaza Larga, la de Aliatar... con el ojo puesto en la silueta de la Alhambra que se recortaba al otro lado del Darro... Pero lo mejor fue descubrir esos escondrijos que guardan sus callejones, sus calles blancas de laberinto. Por ellas subimos y bajamos buscando aljibes -nuestro legado árabe- habilmente conducidos por el guía "Bolo" que nos contaba historias como la de María La Tomillo y sus higos; apretujados a veces, con la boca abierta otras (el descubrimiento de la Iglesia del Salvador, de la Plaza Álamo del Marqués, de la Iglesia de San Bartolomé que resulta que es ortodoxa (y rusa), de la Mezquita Mayor de Granada... con ese cicerone espontáneo que nos ayudaba a distinguir un aljibe de otro (gracias, Ricardo!) Todo es...
Blog del Club de Montaña Barranco Alcázar
Subir, llegar, bajar